Ella sentía cada vez que escribía una sensación tan extraña. Se metía en su propia imaginación y escapaba del mundo.
Todo giraba a su alrededor pero ella sólo observaba. No le interesaba ser protagonista. Con ese papel no se sentía cómoda. Estaba bien mirando desde afuera.
Seguía esperando que vuelva. Por eso escribía.
Sólo quería imaginar, no vivir. Él prometió volver. Ella prometió esperarlo.
Y así pasan las horas, los días.
Y ella imagina, no vive.
Se detuvo el tiempo...
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