He decidido.
Cuando me senté a la orilla de mis deseos y del amor, fue ahí cuando me redescubrí.
Estando sola, frente a mis debilidades, tan bien representadas por el espejo.
El espejo que representaba, él.
Me produce escalofríos recordar como era, como me veía, que poco me quería.
Admitir que fui participe y autora de mi propio daño,
Revolviendo en un cajón antiguo, volví a ver lo que era.
Lo que fui. Lo que siempre he sido.
Sin dudas, como vamos transformándonos.
Y yo que creí que siempre somos iguales a través del tiempo.
Después de años de evolución, sé que no es mas blanco o negro.
Estoy llena, estamos llenos, de matices.
Millones de colores, en todas sus gamas.
Y así iré, siendo todos los colores.
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