"Entonces esa noche mientras llovía encontré un nuevo camino para sentir. Ya no recordaba su ausencia, ni las veces que destruyó mis ilusiones… aquel abismo había desaparecido. Fue muy difícil restituir lo que solía ser antes de conocerle.
Por muchos días lagrimas torrenciales se derramaron sobre mi rostro, me ahogaba en ese horrible vacío que se siente el pecho justo cuando rompen tu corazón. Estaba completamente sola, porque si algo he hecho toda mi vida es reservar el sufrimiento sólo para mi alma moribunda de a veces, y para mis letras que son mi única compañía. Decidí guardar tal dolor para ellas y no para mis voces. Escribí mil cartas después de su adiós, cartas con aroma a lágrimas, cartas que nunca le entregué, cartas que ahora tengo guardadas en una caja de cartón esperando su destino.
Sabía que esa noche era el fin del amor que profanó, de su insulso y falso sentimiento, esa noche era el fin de la pena que cargaba sobre mis manos como anacoreta.
Me fui muy lejos, tan lejos que se me olvidó como regresar… No hubo huella que el viento dejara sobre la arena." - UN NUEVO CAMINO PARA SENTIR, LIZ VEGA.
23.9.15
Punto.
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