Desde que llegó, sentí que era mío. Lo cuide, cambie sus pañales, le di de comer. Intenté hacerlo feliz de todas las maneras posibles. Hasta intenté corregir mis errores en él, enseñándole y aprendiendo de la vida con él. Y quiero que sepan que no hay día en el que me sorprenda con una caricia al alma, siendo mi ángel de la guarda.
Hoy celebro tu nacimiento. Hoy agradezco a la vida porque soy tan afortunada de tener un ángel.
Te amo todos los días como si fuera que es la primera vez que te veo.
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