3.2.10

Ni tu me firmas la paz, ni yo te declaro la guerra...


Y así empezaban los días de mi vida desde que te conocí. Sin saber, honestamente, que iba a ser de mi o de los dos mañana. Ninguna de tus acciones era predecible. Me hallaba en un laberinto, donde vos eras amo y juez del camino que eligiera.

Ya no era más yo, ya no era un ser independiente. Era y soy una extensión de su cuerpo, de sus antojos y caprichos. Ya o dependía de mí,sino de alguien que ni si quiera sospechaba en lo que me había convertido con el paso del tiempo. El tiempo que se detenía solo con un "hola...".

Tan simple y tan fácil, que hasta resultaba increíble. Admito ser obsesiva y celosa, y es gran parte culpa mía que me sienta así, pero crea que hay cosas que una realmente no puede controlar; y por más que lo intente ni el tiempo ni las malas experiencias donaban a mi personalidad los dondes de la paciencia y la templanza.

En algún momento tiene que terminar esta desdicha; no me gusta verme y estar así de triste ...

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