13.1.09


Y sí, fue un tiempo para irse y desaparecer. Pensar, reflexinar. Salir del bullicio de la ciudad de mierda y por fin encontrar la paz. Por cierto, la encontré muy pocas veces, y se hizo desear. Fue el todo. El caer de cada ficha, el planear cada movimento en la tabla de ajedrez, a la cual denominamos vida. Aunque parezca fácil, cada movimiento debe estar calculado porque en un solo paso errado pueden caer todas las estructuras que venimos construyendo día a día. Pero esta vez, lejos de todo y cuando pensas que todo está planeado, que va ser lo mejor que te pasó, no esta tan así. Sin querer te das cuenta de que no todos son lo que pensabas y que muchas personas que estan al rededor tuyo quieren tu bien, pero uno en su quilombo cotidiano no se da cuenta. A la primera de cambio uno tiende a llamar a esa persona incodicional de la cual toda su vida depende, y se da cuenta que a veces un NO, hubiera prevenido un par de situaciones un tanto incómodas.
Pero bien, llegué y estoy viva. Y no sé si gracias a Dios en esta ocación... Las cosas tiene un porqué y sí me arrepiento de una sola cosa. Lo que sé es que lo mejor está por venir

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bien, Anto, veo que captaste la idea.
Besotes.