18.12.08
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual, que los labios que beso en mis sueños. Puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueño y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesino. O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra. A la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea. Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor para atarte a mi cama. Puedo ponerme digno y decir toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas. Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frió, tu resaca, tu lunes, tu hastió. O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazada a una duda en mitad de la calle y desnuda. Y si quieres también puedo ser tu abogado y tu juez, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día, tu rencor, tu por que, tu agonía o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
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