
Prométeme que esta vez es verdad, que esta vez no tenes ganas de usarme. Júrame que esta vez llamas sin más intenciones que saber algo de mí, o solo porque me extrañas. Dime si de verdad va a valer la pena esperarte, y que va a haber una recompensa a tanto sufrimiento. Es extraño sentír que vivo en una vida paralela, donde todo lo malo se detuvo para darle paso a lo mejor. Sé que en muchas instancias que me necesitaste, y ahí estuve. Sin pedir nada, sólo para escucharte, me he quedado hasta el amanecer mirándote los ojos miel, sólo porque no es un capricho, es más de lo que cualquiera puede imaginar: Yo te admiro. Desde tu principio hasta tu fin. Por eso te sigo esperando sin importar lo demás. Cuando llamas el tiempo se detiene. Hoy soy lo que soy por vos. Crecí por vos. Me enseñaste la diferencia entre una pendeja histérica y una mujer. Por eso digo cambie por vos. No me reconozco. Hoy soy vos, y sin vos no soy nada.
1 comentario:
Aaahhh el amor... Qué dulce condena. No hay sensación más excitante que estar enamorado. Es una forma de sufrir y gozar al mismo tiempo. Como dice el flaco: "que no te vendan amor sin espinas". El que no tiene espinas, se nos pasa rápido.
Me gustó tu blog. Sigo chusmeando.
Besos.
Publicar un comentario