
Me hierve la sangre, así como la primera vez. Pensé que no iba a ser lo mismo, pero ese gustito a prohibido. Me dan ganas de besarte, pero que no se entere nadie. Me gusta que sea así, solo de los dos. Pierde la gracia cuando los demás nos ven. Me siento bien con vos, y sos el único hombre al que nunca dudaría por entregarme entera. Porque siempre estuviste; porque siempre te esperé. Te defendí y hoy lo sigo haciendo. Hoy me la juego. Demasiado por apostar y nada por perder. Todo lo que tengo, por vos.
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